domingo, 24 de febrero de 2008

Te falta cambiar la cerradura, nomás

Tu energía me repele, tu pelotudez me enferma, tu idiosincrasia me saca.

Me pasé el fin de semana durmiendo.

Nada puede hacerme sentir más mierda que ser aislada dentro de un grupo tan mugroso.

No me das el desayuno, no me cambiás las sábanas, no me informás del cambio de número telefónico, no me saludás, no me hacés un espacio en la cocina, no me facilitás un horario para ducharme, no me abrís la puerta, no me das lugar.

Me tengo que quedar, yo no me voy sin pagar. Pero todo eso se deducirá del monto final.
Por forro.

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