lunes, 28 de abril de 2008

Lo que te decía de los recuerdos aleatorios

O por ejemplo, ahora... que me acordé de cuando era chiquita. Y que mi mamá nunca tenía tiempo para hablar conmigo.

Entonces me mandaba a la cama, y al toque se iba a dormir ella también.

Y yo me levantaba 749 veces por noche. A decirle que la quería. A preguntarle qué iba a almorzar al día siguiente. A consultarle acerca de la ropa que me tenía que poner para ir a una escuela, y luego a la siguiente, y luego a dibujo. A averiguar acerca del paradero de mi papá. A darle un beso, y otro, y otro. A recordarle que se me quebraron las puntas y había que comprar unas nuevas asap. A pedirle que cante conmigo. A decidir juntas el color de mi próximo sweater. A pedirle permiso para cocinar una torta el fin de semana.

Y en algun momento se quedaba dormida. Mucho antes que yo, por supuesto.

Entonces le escribía notitas. Que la quería. Que me despierte antes de irse para darme un beso. Que tenía un diente flojo. Que faltaba mucho para el viernes a la tarde. Que me había peleado con mi hermano. Y le dibujaba corazones, angelitos, flores y mil idioteces más.

No recordaba todo eso. No recordaba extrañarla tanto, ni los tres millones de mensajes sin respuesta.

Karma. Todo vuelve. Ahora recibo cuarentiquince sms por hora, todos desde el celular de mi madre. Y la quiero, la adoro... pero estoy esperando que se quede sin batería YA.

2 comentarios:

:: BajoYo :: dijo...

En la primer parte de tu texto , acabo de ve algo que ocurre en casa... MIERDA!!! cómo uno no se dá cuenta de esas cosas!

Gracias por abrirme los ojos!Uno deja pasar las cosas y no se dan cuenta de lo que causa!

Ro dijo...

Ehh... ¿me alegro?

No se paranoiquée, señor BY ;)