martes, 8 de julio de 2008

Delicias

En mi familia no suelen festejarse los cumpleaños. Tal vez una cena íntima con un rico menú, o ir a pasear a algún lado, o algo asì.

¿Invitados? No.
¿Globos, guirnaldas y cartel de bienvenida? No.
¿Torta con velitas? No.
¿Cantar el Feliz cumpleaños? No.

Pero ayer mi madre celebró sus 53 con su marido, sus hijos y una amiga, todos alrededor de una mesa llena de cosas ricas.

Ojalá esta costumbre se hubiera impuesto en esta casa muchos años antes. Estuvo bueno.


Igual, del Feliz cumpleaños, ni hablar.

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