martes, 5 de agosto de 2008

Y ahora no sé

Porque de repente recibo meilz bunitoz que me hacen sonreir y llorar y todo. Y al rato quiero irme sin pensarlo dos veces. Y un poco más tarde, creo que mi universo está muy mal. Pero después hablamos y parece que todo se puede solucionar aunque yo sepa que hay cosas imposibles.

Entonces yo paso de la risa al llanto sin escalas. Paso de la euforia a la depresión. Horrible todo.

Por unos cuantos emails que recibí, que fueron leídos por la voz que amo, con música de fondo y luces bajas. Por reiteradas demostraciones de interés por mí, porque me quede, porque esté bien. Porque ya pagué mi deuda con el ph, entonces podría desaparecer mañana y listo. Por poder diseñar algo de vez en cuando. Por la posibilidad de sacar fotos.

Por el antro de perdición en el que paso más de la mitad de mis noches. Por la necesidad de empezar a alimentarme como una persona. Porque le dio tanto e invirtió tanto en ella y con ella, que a mí no puede ofrecerme miles de cosas, y la odio. Por las ganas de tener mi especio y mis cosas. Por lo feo que es extrañar a mi gato, no contar con esos mimos desinteresados ni con el calorcito a los pies de la cama. Por el importantísimo primer puesto que tiene el proyecto de conseguir trabajo. Porque mi familia no entiende nada.

Sigo así. Sigo con pequeñas alegrías cada tanto, con ciertas gotas de felicidad esporádica.

Sigo así. Amargada y cabizbaja, sabiendo de todo lo malo y sin muchas esperanzas.

Y ahora no sé.

No hay comentarios: