viernes, 12 de septiembre de 2008

Bye

Llego a la tardecita y el ph es un desierto: todas las camas sin sábanas, todas las cosas en bolsas, todas las voces ausentes.

Me siento en mi cama mirando las fotos que pegué en la pared hace como 11 meses. Agarro una revista vieja que hay sobre la cama de Pipi y paso las hojas sin prestar mayor atención.

Guadalupe irrumpe en la habitación alrededor de 20 minutos más tarde y, como siempre, me cuenta las noticias: que la cuota aumenta el mes próximo, que la dueña no quiere a nadie más ahí, que se están yendo todos, que volvió sólo para despedirse de mí.

Y jodemos un poco, nos pasamos todos los contactos del mundo y me dice que me quede con la revista, que ella ya la leyó toda.

Me abraza y se va.

Y se me caen las lágrimas.

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