viernes, 21 de noviembre de 2008

Entusias... qué?

"Porque hay que hacer que las cosas pasen", dice todo el tiempo.

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Ayer me dejé toooooodo listo para que mi viernes fuera el día más tranquilo de la semana: adelanté trabajo, imprimí tablitas para hoy, hice algunos llamados "previos" para asegurarme una mañana de éxitos y ordené archivos para simplificarme todo.

Como si fuera poco, esta mañana me decanté por la opción que propusiera mi jefa el primer día (consistente en entrar una hora más tarde y no tomarme la de almuerzo) lo cual me pareció genial ya que, desde que empecé, directamente no me tomo esa hora. Practiquísimo para despertarme bien, ducharme con tiempo y no lidiar con el peor horario del transporte público.

Por otro lado, anoche finalmente empezamos a resolver algunas cosas, así que mi día se planteaba a lo grande.

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Pero el optimismo no es mi amigo. El entusiasmo tampoco (ni empieces).

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Me desperté bien, de buen humor y en compañía. Pero en cuanto puse un pie fuera de la cama, empezó todo:

No había agua. Las gotitas que quedaban me sirvieron para lavarme los dientes y la cara, y pará de contar (no soy tan peque como la Peque, no me ducho con un litro).

El colectivo lo tomé bien y a horario (punto para Ro), pero iba hasta las manos como siempre.

Me subí al subte re tempranito, viajé sentada y leí todo el tiempo (punto para Ro), pero "la línea D funciona con demoras, disculpen las molestias ocasionadas" (y me lo avisás AHORA, la puta madre, no te disculpo nada).

Llego a la oficina a tiempo y con buena cara (punto para Ro), pero a mi jefa se le olvidó mencionar un pequeño detalle: abro la puerta y me encuentro a dos tipos, que dicen venir a instalar el nuevo aire acondicionado. Me preguntan dónde hay ésto y lo otro (como si yo conociera el edificio desde hace mil años), cómo hacer para hablar con el administrador sin tener que bajar los 9 pisos (como si me interesara hablar con Ramón -para mí tiene cara de Ramón, no sé cómo se llama- a cada rato), qué ponen para tapar todo el escritorio, porque sino se va a llenar de polvo (¡como si yo hubiera sabido esto ayer, para tener algo preparado!) y qué sé yo qué más. Estornudo por tercera vez y el más groncho de los dos me dice "ah... sos alérgica! hoy la vas a pasar jossssha!".

Ahora no puedo hablar por teléfono, no puedo respirar, no puedo pensar. No puedo trabajar. Es todo un desastre.

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Y yo que me había puesto un vestidito :(

2 comentarios:

La Peque dijo...

Yo me ducho con lo que sale cuando se pinchan las bombuchas.
Y tomo baños de inmersión en los vasitos de shot de tequila.

:)

Siga con los vestiditos.
Le quedan TAN bien.

Ro dijo...

:D