miércoles, 30 de abril de 2008

Serias acusaciones

"Vos me aiguetloztinioraiteáz para cukishearme!"

martes, 29 de abril de 2008

01 ago 1991

Me desperté temprano, como siempre... antes de que mi mamá se fuera a trabajar(*). Cuando me vio bajando la escalera, agarró mi campera(**), me abrigó y abrió la puerta de entrada. Mi cara debe haber sido mortal. Me dijo que fuera a vestirme y a despertar a mi hermano.

Después llegó the nanny, ellos se fueron, yo desayuné y me puse a ver tele -pero no me acuerdo qué-. Cuando amaneció, salí a jugar a la calle y la llamé a mi mamá al trabajo desde la casa de mi vecina(***) para pedirle permiso para faltar a la escuela. Y no me dejó, la muy turra.

Fuimos un puñado de monstruitos y armamos muñecos toda la tarde.

Y nos tiramos bolas de nieve, por supuesto.



(*) En ese momento ella salía de mi casa antes de las 0600.
(**) Era un tapadito, ahora que recuerdo.
(***) Porque nosotros no teníamos teléfono.

Beatle

- viste que mi can tiene el mismo corte de pelo que yo?
- maso
- él se peina

- ah... porque vos no me viste como me quedó después, que me lo volví a cortar
- estoy beatle mal
- te lo seguís cortando vos?
- me lo corté una vez más, para emparejar
- y cantás "There's a place"?
- lo canto todo
- muy bien
- de hecho, no se nota porque no larga ruidito, pero yo me imagino lo que te escribo de cantadito.

lunes, 28 de abril de 2008

Boys

Había oído acerca de estos dibujitos, pero nunca los había visto.



Son malísimos. Mencantan.

Lo que te decía de los recuerdos aleatorios

O por ejemplo, ahora... que me acordé de cuando era chiquita. Y que mi mamá nunca tenía tiempo para hablar conmigo.

Entonces me mandaba a la cama, y al toque se iba a dormir ella también.

Y yo me levantaba 749 veces por noche. A decirle que la quería. A preguntarle qué iba a almorzar al día siguiente. A consultarle acerca de la ropa que me tenía que poner para ir a una escuela, y luego a la siguiente, y luego a dibujo. A averiguar acerca del paradero de mi papá. A darle un beso, y otro, y otro. A recordarle que se me quebraron las puntas y había que comprar unas nuevas asap. A pedirle que cante conmigo. A decidir juntas el color de mi próximo sweater. A pedirle permiso para cocinar una torta el fin de semana.

Y en algun momento se quedaba dormida. Mucho antes que yo, por supuesto.

Entonces le escribía notitas. Que la quería. Que me despierte antes de irse para darme un beso. Que tenía un diente flojo. Que faltaba mucho para el viernes a la tarde. Que me había peleado con mi hermano. Y le dibujaba corazones, angelitos, flores y mil idioteces más.

No recordaba todo eso. No recordaba extrañarla tanto, ni los tres millones de mensajes sin respuesta.

Karma. Todo vuelve. Ahora recibo cuarentiquince sms por hora, todos desde el celular de mi madre. Y la quiero, la adoro... pero estoy esperando que se quede sin batería YA.

domingo, 27 de abril de 2008

Sweet

lunes, 21 de abril de 2008

Recuerdos

Me despiertan mucha curiosidad los disparadores de recuerdos.

A veces una idea lleva a otra, una imagen reflota una anécdota, un olor revive un sentimiento. Pero a veces no.

No sé si es que estoy demasiado nostálgica o si es esta ciudad que no me quiere y me obliga a refugiarme en cosas viejas. Resurgen tanto cosas lindas como pesadillas odiosas.

No logro descifrar qué cazzo es. Y me está hartando.

Garçon

Claro... todas alguna vez fantaseamos con cortalo cortísimo. Después recapacitamos, aceptamos que nos va a quedar como el orto y desistimos. Ufa.

Morbosa

Envié mi CV para trabajar de noche en una empresa de servicios fúnebres.

domingo, 20 de abril de 2008

Ausentes sin aviso

El 10 de julio del año que yo finalizaba el secundario me despertó el teléfono con una de esas noticias que uno nunca espera. Recuerdo que mi papá estaba de guardia, pero otro lo cubría mientras él asistía al funeral de un amigo. Y allí mismo se enteró de que tenía que viajar a Tucumán para llegar a tiempo al de su mamá.

La fecha no se me borra porque el día anterior había sido el cumpleaños de Romina -mi amiga del barrio, del verano, de la vida- y me había dormido muy tarde. Tengo muy presente la voz de mi tío al otro lado del teléfono, angustiada, seria, y yo creyendo que todo eso era un mal sueño.

A mi abuela paterna la había visto tan pocas veces en mi vida que mi congoja era por la tristeza de mi papá. Yo sólo la tenía presente en mis redecillas rosas -abandonadas dos años antes, dicho sea de paso-.

El 8 de marzo del año que nadie olvida me sorprendió el teléfono a media mañana. Ella, que nunca había sido muy demostrativa y pretendía que yo supiera de su cariño mediante un buen plato de ñoquis caseros, me llamó repitiendo varias veces por minuto que me amaba, que nos amaba... a mí, a mi hermano y a mi mamá. Que nos adoraba, que éramos muy importantes para ella... mandó mil besos y unos cuantos abrazos más. Y cortó.

La fecha no se me borra porque ese día adquiría mi derecho a votar (no sé por qué motivo ir a votar me despertaba mucha ilusión). Pensaba festejar mis 18 y todo... Tengo esas últimas palabras grabadas en mi mente: el tono, el volumen y hasta el sentimiento. No lograba entender nada, pero se sentía muy bien.

Por algún siniestro motivo que me resisto a aceptar, mi abuela materna se estaba despidiendo para siempre. Y cuando lo supe, lloré mares.

Yo sé que existen abuelas copadas, de esas que demuestran amor incondicionalmente. Las que son cómplices de sus nietos, las que regalan caramelos, las que pagan moneditas por trabajos "forzosos" y llevan a pasear como premio por una buena nota. Y si pasás de grado, te ganás un helado por semana durante todo el verano; y si se te cae un diente, los bolsillos del ratón Perez son suculentos; y si estás enfermo, hay mimos; y si dibujás, sos un artista. Y así...

Estoy convencida de que mi gerontofobia no tiene tanto que ver con las abuelas que me tocaron en suerte como con haber vivido 24 años en Mar del Plata. Pero la verdad es que las viejas no ayudaron ni un poquitito.

Y muchas veces las necesité. Y si tuviera una, seguro seríamos amigas.

Mad about you

Tell me why I love you like I do
Tell me who could start my heart as much as you
Tell me all your secrets and I'll tell you most of mine
They say nobody's perfect, well that's really true this time
'Cause I don't have the answers, I don't have a plan
All I have is you, so come on, help me understand
What we do, let me whisper in your ear
Where we go, who knows what happens after here
Lets take each others' hand as we jump into the final frontier
Mad about you, babe...

Llegué tardísimo

Supongo que es parte del karma.


Nada es 100% literal.

miércoles, 16 de abril de 2008

En 6 meses, soy esto

Ahora siempre quiero viajar sentada, y leo en el transporte público. No odio tanto a los viejos como a los drogones. Me acostumbré a que nadie me pida permiso, a que me empujen, a que me miren, a que me griten, a que me ignoren. Voy por la calle sabiendo que estoy sola, y que si algo me pasa nadie sabe ni mi dni. Tomo lattes con más frecuencia de lo que comía Havannas. Tengo un bonito celular y no tengo trabajo. Duermo con un león y una muñeca o con el gran amor de mi vida, dependiendo del día. La proactividad me rompe las pelotas. Sigo caminando mucho pero no lo disfruto tanto. Pude ir a la feria Puro Diseño. El olor a porro me descompone y vomito con frecuencia. Hablo menos que hace un año. No dibujo, ni cocino, ni tejo, ni coso, ni diseño. Tengo un locker amarillo sin candado del cual siempre me faltan cosas. Sigo con la ropa en la valija. Paso un par de días sin comer y me pesa cuando me canso rápidamente o cuando veo un plato de comida. Otra vez no festejé mi cumple. Me duele el hombro porque mi mochila pesa mucho más allá de Los Miserables. Nunca voy a terminar mi carrera. Perdí la cuenta de las veces que me robaron. Escuché más música en un año que en una vida. Lloro muy seguido. Algunos días extraño a mi hermano. Me escapo con burbujas o en las páginas de mi libro. No dejo de conocer lugares, no todos son lindos. Creo que un trabajo de campo en esta ciudad debe ser delicioso. No confío en nadie. Paso de la euforia a la tristeza contínuamente. Metí en el freezer mis ganas de practicar taekwondo. Para los que quedaron a cuatrocientos kilómetros, siempre está todo bien. Necesito a mi gato. Los abrazos me siguen llenando el alma. Me sacan los imbéciles que se suicidan a lo bestia; Alfonsina, al menos, tuvo poesía. A veces estoy de buen humor sin motivo. Aún no pude comprar los lentes de sol que me recetaron hace casi cinco años. Estoy nostálgica por un pasado que nunca fue bueno. Repetidamente sueño cosas de un delirio absoluto. Odio pelear. Me descuido a mí misma. Ya sea por dormir sobre dos tablas o toda enroscada, siempre me duele la espalda. Cada día me siento más tonta, más ignorante, más inútil. Me dan ternura los que van con un ramito de flores para ella. Cuando deambulo por Florida, sé que trazo una línea ondulada sobre una hoja cuadriculada. Añoro el amanecer sobre el mar. No me siento libre. Hay cuatro libros en el estante, en lista de espera, y les tengo muchas ganas. Nadie logra ponerme en pedo. Voy a pasar el invierno sin campera. Mi pelo está más feo que de costumbre, pero a veces lo trenzo un poquito y zafa. Quisiera poder visitar a mi madrina. Me resisto a bañarme con agua fría. Ya no bailo ni con música. No me animo a la balanza. Una muela de juicio no me deja en paz. Comienzo a pensar que evitar los problemas no sirve de nada, porque surgen igual o peor. Me arrepiento de mil cosas. Todo me hace sentir culpable. No tengo fuerzas, ni rumbo, ni futuro. Ni soy feliz.

jueves, 10 de abril de 2008

"Mientras uno va y viene por su ciudad natal se imagina que esas calles le son indiferentes, que esas ventanas, esos tejados y esas puertas no le interesan, que esas paredes le son extrañas, que esos árboles son como cualesquiera otros árboles, que esas casas en las que no entra son inútiles, que esos pavimentos por los que camina son simples piedras. Más tarde, cuando ya no se está allí, os dais cuenta de que amáis esas calles, de que esos tejados, esas ventanas y esas puertas os faltan, de que esas paredes os son necesarias, de que esos árboles son vuestros predilectos, de que en esas casas en las que no entrabais os introducíais todos los días y que en esos pavimentos habéis dejado parte de vuestras entrañas, vuestra sangre y vuestro corazón. Todos esos lugares que ya no se ven, que quizá no se volverá a ver y cuya imagen se conserva adquieren un encanto doloroso, los recordáis con la melancolía de una aparición (...) y se los ama y se los evoca tales como son, tales como eran, y uno se obstina en ello y no quiere cambiar nada, pues se atiene al rostro de la patria como al rostro de una madre."

Los Miserables
Segunda parte - Cosette
Libro quinto - Para caza negra, jauría muda
Capítulo I - Los zigzags de la estrategia

martes, 8 de abril de 2008

Princesa de un dia, princesa de por vida

Soñar es contarse historias que todavía no se conocen.

Cantar es como colorear la notas.

Bailar es como volar sobre el suelo.

Un capricho no es más que una chispa de mal humor.

Enfadarse es empujar una pared que no se moverá nunca.

No sonreir es como dejar de regar las plantas.

La noche es como un agujero en cuyo fondo se puede uno esconder.

El azar es una historia de final desconocido.

Los secretos estan encerrados, y su único deseo es escapar.

Cuando olvido algo, es que una idea juega al escondite dentro de mí.

Buscar sin saber quién es y estar segura,
sin embargo, de reconocerlo.

lunes, 7 de abril de 2008

El tipo de respuestas que estamos esperando

"Me apetecía envenenar a un monje."
Umberto Eco, sobre por qué escribió "El nombre de la rosa".

Subte for free

Ya sé que si por alguna remotísima improbabilidad del destino llega a ocurrir algo, no hay seguro que me banque. Pero una de las pocas cosas que me gustan de vivir donde vivo es que casi siempre viajo en subte gratis.

Son todos unos pajeros.



Hahaha.

Is a question, not an answer


viernes, 4 de abril de 2008

Magic