viernes, 9 de enero de 2009

Un poco lejos

Empecé un poco lejos. 412 kilómetros lejos. Con un conejo al horno que daba lástima y un montón de comida mal presentada; con nada dulce como para que se me pase la cara de culo, con helado de ningún sabor que yo quisiera, con fuegos artificiales que no miré, con la obligación de sonreír ante la lente "porque yo quiero una foto de vos feliz" -dijo mi madre, mientras se ganaba que yo le sacara la lengua y ese fuera el mejor retrato que conseguirían de mí durante la velada-.

Empecé un poco lejos y en medio de peleas. Y acercándonos por teléfono y alejándonos por la realidad. Que me quedo, que no vuelvo, que no quiero seguir así; que no tengo ganas, que no tengo fuerzas, que no puedo más, ni un poquito más.

Empecé un poco lejos y por la tarde me fueron a buscar. Y paseamos y cenamos y torta brownie y acampamos y Cindor con cookies y levantamos campamento y luego pescado y helado y playa y mar y volvamos. Ruta, silencios. No puedo sin vos. Agua al parabrisas y ¿ves que no puedo sin vos? Y empecemos de cero.

Empecé un poco lejos, pero le fuimos ganando a la distancia a fuerza de abrazos, charlas, apoyo, medialunas, sonrisas, historias. Y llegamos a Buenos Aires juntos; como hacía un año pero más juntos.

Empecé un poco lejos y me di cuenta a lo bestia. ¿Cuándo dejé de abrazar porque sí, de mimar a cada paso, de fijarme en los detalles, de disfrutar de la música, de ilusionarme con poco, de sonreír, nuevamente? Y me ablandé completamente, y volví a ser la que era. Sigo teniendo mil problemas sin resolver y encima agregué a la lista que voy a pasar -como mínimo- el verano a dieta, que me voy a someter a tortuosas clases de canto y que voy a pasar enero entrenando aunque no entrene. Algunos cambios, sí. De los que hacen bien.

Empecé un poco lejos, pero estamos en la tercera parte del primer mes del año y, hasta ahora, este 2009 viene siendo más que bueno. Sonrisas todo el tiempo ¿recordabas cómo se sentía?

Empecé un poco lejos, pero ya me puse nuevamente los zapatos. Cause it takes two to tango, and I love to dance.

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