sábado, 7 de marzo de 2009

Goodbye, twenty-five

Resulta que cuando va llegando el cumpleaños uno se pone medio pelotudo.

No hay una sola persona a la que no le afecte: hay quienes quieren ser el centro de atención, quienes esperan muchos regalos, quienes sólo piensan en la comida, quienes quieren fiestas multitudinarias; están los que quieren estar solos, los que se empeñan porque pase desapercibido, aquellos otros que se encierran hasta que pase; algunos se creen reyes por cumplir años, algunos otros se autoconvencen de que es un día más.

Durante los últimos 25 años no he festejado. Por falta de motivación, de presupuesto, de ganas, de apoyo; que este año no se puede, que festejar es al pedo, que no va a venir nadie, que tu papá no quiere, que no vamos a tirar la plata en una tarde. Así he llegado a creerme eso de que los cumpleaños son un día más, que no hay nada para festejar.

¿Y qué pasa si yo quiero festejar, aunque a vos te dé paja cocinar? ¿Qué pasa si -contrariamente a lo que vos decís- hay gente a la que le interesa estar conmigo? ¿Qué pasa si quiero hacer una torta gigante y compartirla? ¿Qué pasa si quiero llenar todo de globos violetas, pedir tres deseos y soplar las velitas? ¿Qué pasa si vos estás equivocada y mi cumpleaños sí es importante?

Y bueno... pasa que me tuve que tragar años y años de aceptar un no-cumpleaños (y ni siquiera como el no-cumpleaños de Alicia, el conejo y el sombrerero). Pasa que por primera vez voy a cocinar para mi gente, y hasta tengo mantel de Campanita. Pasa que a mí sí me gusta que vengan a compartir conmigo, y que yo no tengo problema en cocinar para varios, ni me molesta lavar los platos. Pasa que a mí me reconfortan esas cosas que para vos no tienen importancia. Y finalmente las voy a tener.

Honestamente, espero que no aparezcas durante las 24 horas que dure mi cumpleaños. Dedicate a disfrutar el día de la mujer, ya que tanto te creíste Supergirl. Ojalá te regalen bonitas flores.

No hay comentarios: