jueves, 25 de junio de 2009

De la propiedad, la normalidad y los sueños no cumplidos

La chica se despierta en su cama, apaga su despertador, mira su techo, se tapa con su sábana y dice "cinco minutos más".

Apoya los piecitos en su alfombra, se pone sus pantuflas, camina hasta su baño. Se baña en su ducha, con su esponja y su shampoo. Se seca con su toalla, se desenreda el pelo con su peine, se viste con la ropa que había dejado apoyada sobre su silla.

Prende su radio. Se desplaza hasta su cocina, llena su pava con agua, abre su alacena y agarra un saquito de té. Busca su taza, acerca su azucarera, toma su cucharita. Desayuna.

Agarra sus llaves, abre su puerta...

Podría seguir. Pero qué deprimente, todas esas cosas que deberían ser normales y que -sin embargo- no me van a ocurrir.

2 comentarios:

La Peque dijo...

La entiendo, eh. No sabe cuánto la entiendo.

Ro dijo...

:)