jueves, 30 de julio de 2009

Lanza la bola

No sé qué parte de mi cerebrito lo tenía completamente bloqueado, pero hace un ratito -mientras me hablaban de Tommy- recordé que la primera vez que me fui de la casa de mi ex, me pasé casi siete horas jugando al pinball en Sacoa. Gasté menos de dos pesos. No paré de llorar ni un minuto.

¿A dónde se van los recuerdos cuando no están?

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