viernes, 3 de julio de 2009

Regalada

La gente suele hacerse muchos problemas a la hora de los regalos: hay quienes nunca saben qué regalar y quienes regalan siempre las mismas cosas.

Sé que hay muchas personas que odian determinados presentes: mi pareja detesta que le regalen ropa (especialmente bufandas) tanto como su madre aborrece que le obsequien cosas para la casa. Cuando yo iba al secundario tenía una compañera que te ponía en su lista de personas con las que no hablo si caías a su cumple con cualquier adquisición que no fuera útil, que no sirviera para algo. Y tuve también un conocido que sólo quería la plata, para hacer con ella lo que le viniera en gana.

Este último tema -regalar plata- es para mí una especie de pecado capital. Gula, avaricia, ira, pereza, regalar plata. O su versión contemporánea llamada gift card. ¿A qué mente se le ocurre ir a atiborrarse de torta y llegar con una carta de presentación que dice "no te conozco lo suficiente, o sí, pero no me tomé la molestia de elegir algo para vos"?

Yo soy de las que piensan y piensan los regalos. Cuando veo algo que me gusta lo anoto en la lista correspondiente en mi cerebro: "púas en blister para D", "crema con brillitos para Ro", "rarezas de Franz Ferdinand para Chiru", y luego ya sé las opciones que tengo para cada uno. Y, por sobre todas las cosas, no descarto nada como potencial regalo. A posteriori habrá que pasar otros filtros (como el presupuesto, las necesidades del otro, la época del año y mil etcéteras más) pero me resisto brutalmente a limitar las compras a ropa, libros o discos. Eliminar posibilidades sólo porque no corresponden al regalo standard me resulta una pelotudez.

Otro tema es el volumen del regalo, y esto se rige específicamente por cuestiones de género. Uno de los mejores regalos que recibí en mi vida fue una máscara de pestañas; sí, un paquetito ínfimo que contenía el primer ejemplar de Lancôme de mi historial. Magia con pincelito. En la vereda de enfrente, mayor será la respuesta de un hombre ante un regalo cuanto más espacio ocupe el mismo en una estancia; ellos siempre andan peleándose por ver quién la tiene más grande.

Si vamos a lo personal (porque este es un blog personal, sólo importa lo que a mí me ocurra, qué tanto!) es muy fácil hacerme regalos. Sólo se trata de decidir qué.

· Soy feliz si recibo cosas hechas a mano por la persona que me obsequia.
· Jamás me ofendería ante regalos hogareños: pequeños electrodomésticos y bonitas piezas de bazar están bien para mí.
· Nada me va a hacer sentir más vieja y hecha mierda, así que recibo con placer cremas y maquillajes.
· Si bien está dentro de los regalos comunes, nunca desprecio ropa.
· Amo dibujar, por lo tanto deberían saber que se convierte en rey quien me sorprende con papel para acuarela, unos pincelitos de pelo de marta, algunos pasteles a la tiza o una simple carpeta donde guardar mis bujitos.
· Cookie cutters o un set de batidores, una pastalinda o cierta variedad de especias: si sirve para cocinar, está perfecto.
· Libros y discos, sí: aunque no tengo autoridad en la materia, los disfruto.
· Herramientas o materias primas para hacer cosas: un telar, algún atado de retacitos, papeles lindos, un par de hilados, un estuche para agujas de tejer, un curso de origami. Todo eso me dibuja una sonrisa.
· Collares, pulseras, bufandas, bolsos, hebillas, carteras, cartucheras, llaveros, portacosméticos y todo tipo de accesorios que me condimenten un poco son bien recibidos.
· Juegos de mesa, gadgtes y juguetes (como la pistolita de Padme, que no recuerdo cómo se llama) me resultan geniales.
· Entradas para un espectáculo, por supuesto que sí.
· Flores de colores, absolutamente sí.
· Y sucumbo ante los sets: velitas perfumadas + antifaz para dormir + The Seventh Song; taza con plato + cucharita divine + un blend medio rarito; cuaderno + lapicera bonita; baterías + película para alguna cámara vieja; maceta + semillas + regaderita para armar una mini huerta de aromáticas; sorrentinos con crema + Coca Cola + pan casero. No estás regalando objetos sino un momento, y eso es impagable.

Dos detalles más.
En primer lugar: no importa lo que sea, si es cute va a estar perfecto.
Y como brochecito: si el packaging es lindo, puede provocar orgasmos.

2 comentarios:

Diego dijo...

Bueno... vengo bastante bien ;)

Ro dijo...

Sí, bastante.