martes, 24 de noviembre de 2009

And it was all yellow

Hace diez días rendí mi segundo examen de taekwondo y fue horrible. E inmediatamente después existió el frontal planteo de abandonar mi práctica, "porque me hace mal".

El miércoles pasado, mi sabón me graduó. Me cambió el cinturón: octavo kup, un cinturón amarillo, una historia que explica todo y un saludo que llena completamente.

Y después, abrazos. La cantidad de gente que estuvo conmigo, que se alegró por mí, que se emocionó con mi logro, que me expresó sus mejores sentimientos y me regaló sonrisas plenas y sinceras, no tiene precio.

Después del cuentito de Sabón, todo tiene otra perspectiva. Pero si aún así soy un desastre, la gente justifica todo. Y acompañarlo a él, por supuesto.

No hay comentarios: