sábado, 28 de noviembre de 2009

Nujada

Me voy a dormir y espero que se me pase.

martes, 24 de noviembre de 2009

And it was all yellow

Hace diez días rendí mi segundo examen de taekwondo y fue horrible. E inmediatamente después existió el frontal planteo de abandonar mi práctica, "porque me hace mal".

El miércoles pasado, mi sabón me graduó. Me cambió el cinturón: octavo kup, un cinturón amarillo, una historia que explica todo y un saludo que llena completamente.

Y después, abrazos. La cantidad de gente que estuvo conmigo, que se alegró por mí, que se emocionó con mi logro, que me expresó sus mejores sentimientos y me regaló sonrisas plenas y sinceras, no tiene precio.

Después del cuentito de Sabón, todo tiene otra perspectiva. Pero si aún así soy un desastre, la gente justifica todo. Y acompañarlo a él, por supuesto.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Sábado

0920AM
Me despierto antes de tiempo. Me siento fatal. Arriba, a planchar el dobok, a buscar el resto de la ropa, a despertarme, a preparar té y café.

1000AM
Café a la cama, pero no: “veinte minutos más”.

1025AM
Dale, hay que llevar a Jadzia a la veterinaria.

1100AM
Turno para el sábado 28. Vamos a comer algo.

1140AM
Brunch.

1250PM
Vamos a cambiarnos, así salimos a horario.

0120PM
¿Te falta mucho?

0135PM
Llegamos al gimnasio media hora antes de la hora maldita. Pago el derecho de examen.

0140PM
Me toma menos de diez minutos peinarme. Me pongo el dobok.

0150PM
Me estoy atando el cinturón y se me aflojan las piernas.

0205PM
Para cuando me puedo levantar y sostenerme, el examen ya empezó.

Entro al dojang, hago el primer movimiento de la entrada en calor y se me rompe el pantalón. En el culo. Y los que están sentados viendo el examen, se ríen de mí.

Se me empiezan a caer las lágrimas mal. “Me voy corriendo”. No, me quedo. No tengo más ganas de pelear por este examen de mierda. “No, me voy, no doy más”. Me quedo.

Como a los diez o quince minutos de que empezó el examen, me siento mal nuevamente y dejo de oír. Me limito a imitar lo que veo, porque escuchar... nada.

Para cuando se me pasa, me hacen hacer esa patada en cuatro tiempos. Esa que no tengo idea.

De ahí en adelante, sólo recuerdo que hice todo al cincuenta porciento, que cuando me pusieron enfrente a un cinturón negro me taré y no hice nada, que me equivoqué en el hyon y que en cuanto terminó el examen abandoné el dojang inmediatamente.

0730PM
Merienda.

0800PM
Aparición estelar del primer guitarrista, que llega media hora temprano.

0900PM
Vamos. Comemos en Creciente.

1130PM
Show.

0300AM
¿Vamos a tomar helado?

No, please. Vamos a dormir.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Wear sunscreen

Hace más de un año -yo aún vivía en el ph- me quejaba de mi nariz, como de costumbre. Y entre los comentarios, Berenice me dejaba un link que en ese momento no podía ver por problemas técnicos de la pocilga en la que vivía. Y lo olvidé.

Hoy, buscando una cosa en mis archivos, me topé con el comentario. Y fui a ver el video.

Cualquier sarasa de autoayuda, pueden guardársela en un bolsillito. Usen protector solar.



miércoles, 11 de noviembre de 2009

Embrujo

Son las tres y media de la mañana y no me puedo dormir. Pero creo que descubrí el truquito del espiral, gracias a mi insomnio y a mi cerebrito inútil que no para un segundo.

Y bueh... el techo a oscuras estaba aburrido y yo divago.

martes, 10 de noviembre de 2009

Silenciosa

Ya sé que estoy calladita, calladita, y no cuento nada y no escribo ni para quejarme. Es que han sido días bastante ocupados.

Para empezar, trabajando bastante. Para seguir, show de la banda en el cavern. Después, fin de semana intensivo en la papelera. La semana que viene, nuevo examen de taekwondo.

Un par de quejas, hay: quiero cocinar cosas ricas y extraño a la enanita rubia.

Estoy bien. Llenándome de cosas no materiales, digamos. Pero bien.

domingo, 1 de noviembre de 2009

No se dejen engañar

Un fumador empedernido o alguna personita que guste de borrar con la lengua la senda peatonal en una avenida de seis carriles son los únicos que aseguran que la Coca Zero sabe igual que la Coca de verdad.

Quienes tenemos nuestras papilas gustativas en pleno ejercicio de sus funciones, sabemos que no es cierto.