miércoles, 21 de abril de 2010

Seasons of love

Presentarme ante una mesa de examen es para mí una de las cosas más difíciles de la vida. Supongo que mi paso por la escuela de danzas y el consecutivo tropezón en un secundario mediocre no ayudaron ni un poquito a hacer de esta experiencia algo más agradable; para mis tiempos de facultad, ya estaba así moldeada.

Ahora, ante esta nueva actividad-disciplina-arte, me siento extraña. Mis dos primeros exámenes en esta escuela fueron experiencias traumáticas. El primero, por el simple hecho de ser el primero; el segundo, porque salió todo mal desde el principio hasta el final.

En el medio, hablando mucho y callando más, me di cuenta de que el examen en este punto es un mal necesario, y de que no avanzo si no rindo. Ya sea para medir lo que aprendí, para evaluar indirectamente a mi instructor o para presentarme ante una situación incómoda y ver cómo la resuelvo, ir a rendir se vuelve ineludible. Y en este momento, tampoco es que quiera eludir esta responsabilidad.

El lunes después del hyon, me desayuno que la próxima mesa es a mediados de mayo y estoy cordialmente invitada. Me extrañó mucho, porque hacía semanas que no entrenaba, y porque me siento en inferioridad de condiciones respecto de mis compañeros. Pero bueno... si me llaman, por algo será.

En la misma clase, después de su hyon, nos enteramos de que mi secuaz también rinde. Pero, claro, no estamos hablando de lo mismo: él hace años que está esperando su examen, ese escalón que lo lleve por nuevos caminos. Creo que nadie merece ese reconocimiento más que él.

Pero estemos bien o mal, contentos o preocupados, el camino hacia un examen sigue siendo difícil. Empezás a ver más cosas, y algunas de las que ya veías empiezan a importarte el doble. Y estás sensible, y te preguntás y te respondés y querés que otros te respondan. Buscás, encontrás, subís, bajás, te caés, te levantás. Cantás, bailás, soñás. Te reís y llorás como un chiquito de dos años, a veces sin motivo aparente (pero el motivo siempre existe).

Y como el camino es difícil, lo mejor es transitarlo de la mano. Acompañándonos, apoyándonos, comprendiéndonos.


Empezó una temporada de amor puro.

4 comentarios:

Ro dijo...

Secuaz = gran amor de mi vida

Diego dijo...

Dale, haceme emocionar, que lloro como un marica en plena oficina ;)

Por ahí la forma en que más hemos medido el año últimamente es "in bridges he burned" ¿No?

(Whidoc es mi palabra de verificación del día... creo que es una infracción en el Quiddich... o una duda médica... Why, Doc?)

Ro dijo...

También lo hemos medido "In truths that she learned" ;)

Luv u!

Diego dijo...

Si, es cierto. Al que le toca quemar los puentes es a mi ;)

(beham = be ham = sé jamón... ok, estoy gordo, un cerdo, pero tampoco es para que la puta palabra de verificación me lo ande refregando en la cara)