Ando bastante emocionada por todo esto de la pronta mudanza. Y mirando la nada comencé a pensar en todo lo que pasamos durante los últimos tres años. Qué hicimos y cómo. Dónde estamos. Quiénes estuvieron ahí.
Y pensando en esas personas geniales, recordé aquella andanada de mails bonitos. Los releí y me puse a llorar como una tonta.
Qué felicidad, toda esta gente que hace la vida más linda.
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