El viernes a la tarde pasé por el Colón y, en la puerta, había un par de nenas con medias rosas debajo del uniforme (y piernas musculosas, esos gemelos que se notan a una cuadra), listas para entrar a la escuela.
Me agarró un odio monumental.
domingo 5 de septiembre de 2010
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2 la guiaron:
Seguramente tendras otras cosas que esas chicas estan muy lejos de tener. Te digo una sola: experiencia. Y solo el tiempo nos muestra cuanto vale.
beso
Probablemente tengas razón, pero haber dejado la escuela de danzas es -creo- la mayor frustración de mi vida.
Beso, Sol, buena semana :)
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