viernes, 28 de mayo de 2010

Entregada

Mañana tengo examen de taekwondo. Creo que no existe la posibilidad de que sea peor que el último examen, así que voy bastante entregada. Onda "es lo que hay, soy esta mierda, califíquenme y me voy".

And that's it.

jueves, 27 de mayo de 2010

Surprise ball


viernes, 21 de mayo de 2010

Me enamoré

Estaba buscando algo acorde a nuestras necesidades y a nuestro bolsillo cuando, entre todas las porquerías del mercado, lo vi. Espacioso, luminoso, doble altura, cocina amplia, paredes blancas, pisos de madera, baño en suite, ventanales enormes, balcón a la calle.

Resultó que se pasa un poco de nuestro presupuesto.

Y ahora todo lo que veo me resulta espantoso :(

lunes, 10 de mayo de 2010

Golosina exótica

Hace como media hora se me ocurrió la idea más espantosa de mi vida. Aún no entiendo cómo pudo salir de mi mente algo tan pero tan feo. Mi novio no deja de burlarse, y hasta me hizo registrar el dominio para una página web.

Creo que estoy en franca decadencia.

jueves, 6 de mayo de 2010

Stripes

Los ñoquis sin rayitas no son ñoquis, es obvio. Son cosos.

lunes, 3 de mayo de 2010

La torre del ogro

La primera vez que entré al departamento de Villa Adelina, éramos amigos. Muy amigos. Nos adorábamos. Hacía meses que nos pasábamos las noches chateando de la vida, de todo y de nada. Yo, en Mar del Plata. Él, en ese bonito segundopisoporescalera al cual cierto personaje bautizó "la torre del ogro". Nadie se atrevió a cambiarle el nombre.

La segunda vez que entré a la torre, ya no éramos amigos. O sí, éramos, pero le habíamos agregado tantas cosas a nuestra relación que la amistad pasaba a un segundísimo plano.

Tres meses más tarde hubo que devolver las llaves. Y lloré ese espacio con genuina tristeza.

Allí se respiraba nuestro hogar. Ese que quiero volver a construir as soon as possible.

No tenía ganas de ir

Tengo UN jean, que uso, lavo y vuelvo a usar. Tengo UN par de zapatillas, que uso todos los días, sin importar si hace frío o calor, si llueve o hay sol. Tengo UN sweater, que me encanta pero ya lo conoce toda la ciudad. Hace un par de semanas, finalmente me compré una campera (motivo por el cual voy a estar tres meses haciendo malabares con mi economía), porque otro invierno pasando frío me pareció demasiado.

Ir a un lugar y escuchar que "no entiendo cómo hay minas que no invierten en zapatos... ni siquiera tienen unos Manolo!" o que "¿cómo podés salir a la calle en invierno sin un buen par de botas?" o que "usar la misma ropa dos años es cualquiera" me hizo sentir bastante peor conmigo misma, y hasta puedo confesar que se me empezaron a caer algunas lágrimas, literalmente.

Por suerte había dos gatitos, así que me fui a jugar con el más lindo, esperando que la reunión terminara lo más rápido posible.